Locutor profesional.

Cuando empeze mi vida artística, nunca me pasó por la cabeza, mientras ser razonable (digamos. .. mediano, ok, débil) jugador de fútbol, que el hecho de ser adicto a escuchar la radio me llevaría un día a trabajar en ella y de allí pasar a el mundo de la publicidad y la televisión.

Pero sucedió, en 1984 (sí, voy a tomar algunos años escupiendo en los micrófonos).